Qué pasa con los jóvenes de hoy en día? Esta pregunta pareciera ser hecha por alguien que mira con preocupación, disgusto o desesperanza a los jóvenes.
Sin embargo, este interrogante surge del querer entender lo que no se logra dimensionar por parecer distante, confuso, ajeno. , “qué flojera”, “vámonos de party”, “emos”, “góticos”, “reggaeton”, “buchones” entre otros, son parte de las muchas expresiones, actividades, grupos y tendencias que los muchachos emplean para comunicar o expresar lo que son, piensan, sienten, buscan y, en ocasiones, de lo que carecen y desean. Evidentemente, los jóvenes son mucho más que maneras de hablar, formas de comportarse o modos de vestirse, pero generalmente sólo eso viene a la mente cuando se piensa en ellos. Este desconocimiento o estereotipación obliga a buscar información que permita entender quiénes son, qué piensan, cómo viven, qué hacen y por qué lo hacen. Ante la complejidad y amplitud del tema, esta reflexión sólo cubrirá algunas cuestiones sobre el concepto de juventud, ciertas perspectivas empleadas para acercarse a lo juvenil, algunas dificultades y retos que viven los jóvenes de hoy y maneras posibles para empoderarlos.
Con base en un estudio iberoamericano descriptivo-comparativo,se afirman que las problemáticas de la juventud hacen referencia a toda situación que vulnera su autoestima o que obstaculiza su satisfacción de normas y expectativas sociales. Para estas autoras, tales problemáticas suponen valoraciones negativas de sucesos o situaciones particulares que impactan tanto el ego como las relaciones con otros sujetos, objetos y eventos. Desde esta perspectiva, establecieron ocho tipos de problemas:personales (enfermedades, imagen corporal, alcoholismo, depresión, crisis de fe, etcétera),pérdidas con significación afectiva (muerte de seres queridos, cambios de lugar de residencia, desempleo, peleas con amigos, etcétera), familiares (separación o divorcio de los padres, discusiones con hermanos o tíos, abandono, negligencia, etcétera),legales/violencia (accidentes, intervención policial, asaltos, robos, abusos, actividades delictivas, entre otros), sexuales (violaciones, embarazos no deseados, conflicto con la identidad sexual, enfermedades sexuales, etcétera), educativos (dificultades de aprendizaje, pérdida de exámenes, confusión vocacional, fracaso escolar, discriminación, entre otros), paternos/maternos (vicios de los padres, castigos físicos por parte de los padres, padecimientos de los padres, nueva pareja de los padres, etcétera) y otros(relaciones de romance, relaciones de amistad, vínculos con pares, etcétera).
Sobre problemáticas de los jóvenes se afirma que la juventud es el eje central de los dos principales problemas; el desempleo y la inseguridad ciudadana y, por si fuera poco, son también un factor de gran relevancia en el tercer gran problema de la región: la fragilidad democrática. Se destaca la existencia de problemas como la exclusión social, el aislamiento social, el hueco normativo y la presencia de subculturas marginales y violentas. Por otra parte, Se asegura que, ante estas problemáticas, las sociedades muestran una marcada ambivalencia porque miran a sus jóvenes como una “esperanza bajo sospecha”, un grupo del que se espera mucho, pero a la vez se desconfía de sus posibles y temidos “desbordes” juveniles.
los jóvenes latinoamericanos tienen grandes desafíos en seis diferentes áreas, entre las cuales existen innumerables vínculos y componentes., además, que los jóvenes parecen entender que sus problemas específicos no podrán ser solucionados si los problemas generales de nuestros países no son corregidos antes o conjuntamente. Igualmente, Se explica que los jóvenes manifiestan pesimismo sobre la posibilidad de que esos cambios ocurran en el corto plazo, en particular por su desencanto con los gobiernos y los políticos.
Hasta el momento, se ha hablado de las problemáticas y los desafíos que tienen los jóvenes, pero vale la pena discutir dos crisis sociales que afectan las oportunidades y las circunstancias de la juventud hoy: la crisis de la familia y la crisis del adulto.


